LA RECUPERACIÓN DE APRENDIZAJES
EN EL AULA. UN ESPACIO PARA SEGUIR APRENDIENDO (1)
Los itinerarios de
recuperación o intensificación al final del período de evaluación escolar son
dispositivos pedagógicos e institucionales planificados para acompañar a los
estudiantes que no han logrado alcanzar los objetivos de aprendizaje esperados
o consolidar los saberes prioritarios en los tiempos formales de un ciclo o
cuatrimestre, atendiendo a la idea de que intensificar es volver a enseñar
de otro modo, ofreciendo nuevas oportunidades, tiempos, recursos y
agrupamientos para garantizar la apropiación del conocimiento y el derecho a la
educación. Es decir, la mirada esta puesta en la enseñanza que dispositivo a manipular,
estableciendo los andamiajes necesarios para que el aprendizaje se produzca.
La organización de estos
itinerarios exige abandonar la idea de que el estudiante aprende en soledad y
que la responsabilidad es exclusivamente individual. Se estructuran,
institucionalmente, teniendo en cuenta
- Flexibilización de tiempos y espacios: Se
prevén semanas o módulos específicos al finalizar los trimestres,
cuatrimestres o el año lectivo (por ejemplo, períodos específicos en
julio, diciembre o febrero) donde el aula reorganiza su formato habitual. Se trabaja en grupos según necesidades, o
de manera individual con diferentes recursos pedagógicos y materiales
alternativos
- Diversificación de estrategias metodológicas:
No se trata de repetir la misma clase magistral o dar un simple
"trabajo práctico integrador" para completar carpetas. Implica
proponer otros materiales, recursos tecnológicos, narrativas, lecturas,
experimentos o dinámicas de resolución de problemas.
- Nuevos agrupamientos (Agrupamientos heterogéneos
y flexibles): Se rompe con el aula tradicional. Se arman parejas
pedagógicas, talleres por intereses, tutorías de pares o grupos de
profundización donde los estudiantes interactúan, dinamizando el
aprendizaje colectivo.
- Planificación basada en priorización curricular:
Se seleccionan aquellos nudos conceptuales críticos e indispensables
(saberes nodales o estructurantes) que habilitan al estudiante a
continuar aprendiendo, y suponen aprendizajes significativos para su evolución,
evitando el activismo de tareas inconexas.
- Evaluación formativa y procesual: La
evaluación en estas instancias no busca poner una nota de descarte, sino
que funciona como una devolución que orienta al alumno sobre qué le falta
aprender y cómo puede lograrlo, valorando los progresos reales de su trayectoria.
(retroalimentación)
Diversos referentes de la
pedagogía crítica, la didáctica y la sociología de la educación fundamentan la
necesidad de reformular los formatos escolares tradicionales:
- Flavia Terigi: Es una de las autoras de
referencia ineludible en el ámbito latinoamericano y argentino respecto al
análisis de las trayectorias escolares. Sostiene que el sistema
educativo opera históricamente sobre una "trayectoria teórica"
(lineal, homogénea, cronometrada por edades), la cual se enfrenta con las
"trayectorias reales" de los alumnos. Terigi argumenta que, ante
los recorridos heterogéneos, la escuela tiene la obligación de modificar
sus formatos institucionales y pedagógicos para evitar la
desculpabilización del alumno y asumir la responsabilidad política de
enseñar más y mejor a quienes más les cuesta.
- Philippe Perrenoud: Desde su análisis sobre
la diferenciación de la enseñanza y el fracaso escolar, sostiene que la
escuela debe luchar contra la "pedagogía frontal" uniforme.
Perrenoud aboga por la evaluación formativa y la regulación de los
aprendizajes, planteando que los dispositivos de remediación e
intensificación deben ser parte ordinaria del oficio docente para evitar
que las diferencias iniciales se transformen en desigualdades definitivas.
- Gloria Edelstein y Alicia Camilloni: Desde
el campo de la didáctica, han aportado conceptualizaciones profundas sobre
la transposición didáctica y el diseño de estrategias de enseñanza acordes
a la diversidad subjetiva. Sostienen que el saber académico debe ser
reconstruido metodológicamente de múltiples maneras para que logre anclaje
significativo en sujetos con distintos puntos de partida.
- Emilio Tenti Fanfani y Gabriel Brener:
Aportan la mirada sociopolítica sobre la obligatoriedad de la escuela
secundaria y los niveles educativos, señalando que incluir no es meramente
"dejar entrar" al edificio escolar, sino transformar las
prácticas pedagógicas internas para que todos puedan apropiarse
efectivamente de la cultura elaborada.
Los itinerarios de
intensificación se apoyan en una ruptura epistemológica y política con el
modelo tradicional selectivo, enmarcándose en :
- Paradigma de los Derechos Humanos: La
educación deja de ser un privilegio o un mérito individual condicionado al
"talento" natural para pasar a ser concebida como un derecho
social inalienable. Bajo este enfoque, el Estado y la institución
escolar son los garantes de generar todas las condiciones necesarias para
que el aprendizaje suceda. Si el estudiante no aprende, la mirada recae
sobre la revisión de las prácticas de enseñanza y las formas
institucionales, no sobre los baches o culpas del sujeto o su familia.
- Paradigma de la Inclusión con Intensidad
Pedagógica (Educación Inclusiva): Supera la falsa dicotomía entre
"calidad" e "inclusión". Sostiene que incluir no es
bajar la exigencia ni regalar calificaciones (lo que constituiría una
inclusión excluyente), sino intensificar la enseñanza. Implica
brindar más recursos, más tiempo y mejores estrategias pedagógicas a
quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad educativa,
manteniendo altas expectativas sobre las potencialidades de todos los
estudiantes.
- Paradigma Socio-Constructivista y Vygotskiano:
Se nutre de la concepción de que el aprendizaje es un proceso
esencialmente social, mediado por la cultura y los otros (docentes,
pares). Conceptos como la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP)
justifican la intervención pedagógica intencional: el adulto o el grupo
facilitan andamiajes temporales para que el alumno transite desde lo que
puede hacer con ayuda hacia la autonomía intelectual.
- Paradigma de la Complejidad y la Flexibilidad
Institucional: Reconoce que los procesos cognitivos y subjetivos no se
producen de manera sincrónica ni lineal en todos los sujetos. Por ende, la
escuela flexible rompe con la monocromía institucional y admite la
convivencia de múltiples trayectorias, tiempos y ritmos de aprendizaje
dentro de un proyecto político-pedagógico común.
Para llevar a la práctica los
itinerarios de recuperación o intensificación dentro del aula y superar la
lógica del "examen de repetición", es necesario implementar
estrategias didácticas específicas que pongan el foco en volver a enseñar de un
modo distinto.
1. Acciones vinculadas a la
metodología y la enseñanza
- Talleres de resolución de problemas con
andamiaje: En lugar de entregar una guía masiva de ejercicios
idénticos a los desaprobados, se plantea un problema central y se
fragmenta en subtareas. El docente circula ofreciendo andamiajes
(preguntas orientadoras, pistas, modelados en el pizarrón) para que el
alumno descubra el procedimiento lógico paso a paso.
- Secuencias didácticas basadas en errores
frecuentes: Se realiza un diagnóstico previo de cuáles fueron los
obstáculos cognitivos más repetidos en la evaluación (por ejemplo, la
interpretación de consignas complejas o la aplicación incorrecta de una
fórmula). Con base en eso, se diseña una microsecuencia focalizada
exclusivamente en deconstruir ese error a través de contraejemplos.
- Estaciones de aprendizaje o
"circuitos": Se divide el aula en diferentes mesas o
estaciones donde se abordan los saberes prioritarios desde lenguajes
diversos (una estación con lectura de textos breves, otra con soporte
audiovisual, otra con manipulación de recursos concretos o digitales). Los
estudiantes rotan por los espacios según las necesidades específicas que
deban reforzar.
2. Acciones vinculadas a los
agrupamientos y la dinámica grupal
- Tutorías de pares (Estudiantes tutores): Se
promueven dinámicas donde alumnos que ya han consolidado determinados
saberes actúan como mediadores o "tutores" de aquellos que
necesitan intensificar. Esto no solo beneficia al alumno que recibe la
explicación desde un código par, sino que consolida profundamente el
conocimiento metacognitivo de quien enseña.
- Agrupamientos flexibles y móviles por
propósitos: Se arman pequeños grupos temporarios dentro de la clase
según el nivel de avance frente a un contenido específico (y no de manera
fija o estigmatizante). Mientras un grupo trabaja de manera autónoma en
una profundización, el docente atiende de forma directa e intensiva a otro
grupo que requiere mayor acompañamiento explicativo.
3. Acciones vinculadas a la
evaluación y la devolución
- Instancias de autoevaluación y coevaluación
guiada: Se implementan rúbricas sencillas donde el estudiante, junto
al docente, analiza su propio trabajo escrito para identificar qué parte
del proceso falló ("¿pude plantear la ecuación?", "¿dónde
me trabé en la redacción?"). Esto fomenta la conciencia sobre el
propio proceso de aprendizaje.
- Reformulación de consignas y devoluciones
formativas (Retroalimentación cualitativa): Se reemplaza la nota
numérica punitiva por comentarios escritos u orales orientadores (por
ejemplo: "Tu hipótesis es correcta, pero falta desarrollar el
argumento X apoyándote en el texto de la página 4"). Se le otorga
al estudiante la oportunidad de rehacer el trabajo corregido una
vez incorporadas las sugerencias.
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