RECOMENDADO DE ESCENARIOS...
Continuamos recorriendo el libro de MELINA FURMAN … ENSEÑAR DISTINTO…
…se pone el foco en el rol de las preguntas como grandes aliadas de la enseñanza. Se trabaja sobre cómo generar preguntas y desafíos que movilicen en los estudiantes habilidades de pensamiento complejas y potencien su curiosidad y motivación por aprender. Se analizan estrategias para transformar las preguntas que se hacen cotidianamente como docentes, inspirados en ejemplos de preguntas de distintas áreas del conocimiento que muestran “un antes y un después” posible. Se habla del aprendizaje basado en proyectos como un enfoque que parte de desafíos relevantes para los alumnos y que viene siendo utilizado como pilar pedagógico de muchas instituciones educativas que comenzaron un proceso de innovación en los últimos años. Finalmente, se reflexiona sobre el lugar de las preguntas que elaboran los estudiantes y se comparten estrategias para enseñarles a formular cada vez más y mejores preguntas.
Se aborda la generación de una cultura del pensamiento en las clases, poniendo el acento en el trabajo con actividades breves llamadas “rutinas de pensamiento”, que permiten explorar temas nuevos, construir distintas perspectivas sobre un tema, generar intercambios ricos entre los alumnos y enseñarles a fundamentar sus ideas y opiniones. Arma una playlist con ejemplos de buenas rutinas y cómo utilizarlas con alumnos de diferentes edades y en el marco de distintos contenidos de enseñanza. Se reflexiona sobre la llave más valiosa que podemos dejar a los alumnos para aprender durante toda la vida: la metacognición. Se analiza cómo desarrollar en los estudiantes la capacidad de monitoreo mental que los va a ayudar a construir autonomía y a afianzar sus aprendizajes. Y se propone una diversidad de actividades para lograr este fin trabajando en tres etapas: el antes, el durante y el después del aprendizaje.
Se aborda un tema clave, que suele ser el hueso más duro de roer en cualquier proceso de innovación educativa y que, al mismo tiempo, puede resultar una fuerza poderosa para innovar: la evaluación de los aprendizajes. A partir de las perspectivas de la evaluación formativa y la evaluación auténtica, se analizan diversos instrumentos de evaluación auténtica que permiten recoger evidencias de qué aprendieron nuestros alumnos. Se trabaja sobre cómo ofrecer una retroalimentación efectiva que permita continuar acompañándolos en el camino del aprendizaje. Se habla del secreto del buen feedback como gran aliado de nuestra tarea docente. Se enfoca en la generación de una comunidad de aprendizaje profesional entre colegas, con estrategias que ayuden a organizar la reflexión sobre la práctica dentro de cada institución y nos permitan seguir creciendo profesionalmente.
Dice Furman “¿Por qué partimos de la idea de que hay que innovar en educación? ¿Cuál es el problema de dejar todo cómo está? Estas dos preguntas Miramos hacia el futuro 33 no son para nada triviales y vale la pena que podamos hacérnoslas en serio. Porque, a veces, pareciera que hay que cambiarlo todo por el mero cambio en sí mismo. Como si cualquier cambio fuera positivo. Como un sello de estos tiempos en los cuales la innovación se postula como un valor indiscutido. Como si no hubiera nada por conservar y fuera necesaria una demolición de la educación actual para poder pensar en una distinta. A pesar de que el cambio implique dejar de lado lo que funciona, lo que hacemos bien. Me refiero a cosas que incluso, a veces, damos por sentadas en algunos lugares del mundo, como la posibilidad de que todos los niños y niñas vayan a la escuela, u otras conquistas que provienen del esfuerzo de mucha gente que soñó y peleó por un mundo distinto. En este libro hablo de innovar, sí, pero como parte de una búsqueda que surge de mi recorrido como investigadora y docente. Que viene de la mano de una preocupación profunda por el sentido y la relevancia de lo que hoy estamos enseñando en nuestro sistema educativo, en un mundo que ha cambiado aceleradamente en las últimas décadas y –está de más decirlo– seguirá cambiando. Un mundo que nos plantea nuevos dilemas y desafíos, desde la crisis climática hasta la transformación del trabajo y la omnipresencia de las tecnologías digitales en nuestras vidas, la producción y el consumo de alimentos, la salud global y comunitaria. Y, a la hora de pensar qué rol tiene (o tendría que tener) la educación, nos interpela la necesidad de construir vínculos saludables y proyectos de vida con sentido. Me dedico a investigar cómo se enseña en la Argentina y otros países de América Latina: qué actividades se hacen, qué contenidos se priorizan, qué maneras de pensar y resolver problemas se promueve en los estudiantes. Y encuentro una y otra vez que, aun cuando los docentes enseñamos con esfuerzo y dedicación, haciendo lo que creemos que es lo mejor para nuestros alumnos, todavía tenemos mucho por transformar si queremos una educación con sentido, relevante, motivadora y que prepare con eficacia a los estudiantes para vivir de manera plena en el mundo actual y en el futuro. Como suele decir el investigador Arthur Costa, queremos prepararlos “no para una vida de pruebas, sino para las pruebas de la vida”
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