Aprendizaje Invisible. Hacia una nueva ecología de la educación, es un libro de Cobo y Moravec, que, si bien tiene una primera edición en 2011, su lectura remite a preguntas y problemas que no dejan de circular en las escuelas.
Los autores afirman que fuera de las escuelas ocurren muchas cosas; es otra historia. La tecnología lidera la creación de aquello que los autores llaman una “nueva ecología de aprendizaje y de oportunidades sociales”. Existe un reconocimiento cada vez mayor de las posibilidades de Internet y las tecnologías de información y comunicación relacionadas, como los juegos electrónicos, que desempeñan un papel cada vez más importante para el aprendizaje y constituyen una educación menos formal.
Las investigaciones en el Oxford Internet Institute muestran que, aunque el acceso no se distribuye de forma homogénea en todos los grupos socioeconómicos y etarios, quienes tienen acceso a Internet acuden permanentemente a la red para hacer de todo, desde buscar la definición de una palabra hasta investigar en torno a la información sobre el desarrollo local o global, o bien sobre salud y medicina, ciencia, cultura popular o productos comerciales, y más aún en tiempos de Inteligencia Artificial.
Las redes están congregando a las personas para jugar, discutir, debatir y compartir información.
Hace muchos años nos hacemos esta pregunta que parece no tener respuesta…
¿Cómo pueden los educadores recoger el valor de estas prácticas de búsqueda de información y creación de redes para mejorar el uso e impacto de Internet y de IA en particular, en el aprendizaje?
Tomando en cuenta la manera en que los usuarios se apropian de las nuevas tecnologías y las reinventan, ¿pueden llevarse estas dinámicas a otros ámbitos del aprendizaje y la educación?, ¿podemos enriquecer las opciones que ofrece Internet a las personas para ampliar su potencial educativo?
Bajo el supuesto de que todo Internet es potencialmente educativo, ¿pueden los usuarios, los maestros y los padres, entre otros grupos, incrementar el valor de Internet para aprender tanto en la vida diaria como en el trabajo y en la educación formal?
Aclaran los autores que el aprendizaje invisible es una llamada a construir de manera conjunta un paradigma de educación que resulte inclusivo, que no se anteponga a ningún planteamiento teórico en particular pero que ilumine áreas del conocimiento hasta ahora desatendidas. El aprendizaje invisible no pretende proponer una teoría como tal, sino una metateoría capaz de integrar diferentes ideas y perspectivas Lo denominan protoparadigma, que se encuentra en plena etapa de construcción. Una especie de work-in-progress abierto a las contribuciones de diferentes miradas y disciplinas.
El aprendizaje invisible es una propuesta conceptual que surge como resultado de varios años de investigación y que procura integrar diversos enfoques en relación con un nuevo paradigma de aprendizaje y desarrollo del capital humano, especialmente relevante en el marco del siglo XXI. Este enfoque toma en cuenta
el impacto de los avances tecnológicos y las transformaciones de la educación formal, no formal e informal, además de aquellos metaespacios intermedios. Bajo este enfoque se busca explorar un panorama de opciones para la creación de futuros relevantes para la educación actual…
1. Arquetipo conceptual sociotecnológico hacia una nueva ecología de la educación que recoge ideas, las combina y reflexiona en torno al aprendizaje entendido como un continuum que se prolonga durante toda la vida y que puede ocurrir en cualquier momento o lugar. Este enfoque no está restringido a un espacio o momento particular del aprendizaje y propone incentivar estrategias orientadas a combinar el aprendizaje formal con el no formal e informal. Esta perspectiva busca desencadenar reflexiones e ideas sobre cómo conseguir una educación de mayor pertinencia, capaz de reducir la brecha entre aquello que se enseña desde la educación formal y lo que demanda el mundo del trabajo.
2. Aprendizaje invisible también se concibe como una búsqueda para remixar formas de aprender que incluyen continuas dosis de creatividad, innovación, trabajo colaborativo y distribuido, laboratorios de experimentación, así como nuevas formas de traducción del conocimiento.
3. Aprendizaje invisible no se sugiere como una respuesta estándar para todos los contextos de aprendizajes. Al contrario, lo que se busca es que estas ideas puedan adoptarse y adaptarse desde la especificidad y diversidad de cada contexto. Mientras que en algunos contextos servirá como complemento de la educación tradicional, en otros espacios podrá usarse como una invitación a explorar nuevas formas de aprendizaje. Muchos enfoques de la educación procuran una aproximación de arriba hacia abajo (la fiscalización de los procesos educativos por parte del estado, los planteamientos políticos a través de políticas específicas, materiales prescriptos etc.); en cambio aprendizaje invisible propone una revolución de las ideas desde abajo hacia arriba (“hágalo usted mismo”, “contenidos generados por el usuario”, “aprendizaje basa-
do en problemas”, “aprendizaje permanente”, ABP, etc.).
4. Aprendizaje invisible sugiere nuevas aplicaciones de las tecnologías de información y comunicación (TIC) para el aprendizaje dentro de un marco más amplio de habilidades para la globalización. Esta propuesta incluye un amplio marco de competencias, conocimientos y destrezas, que según el contexto podrá adoptarse para incrementar los niveles de empleabilidad, para impulsar la formación de “agentes del conocimiento” o para ampliar las dimensiones del aprendizaje tradicional.
5. Aprendizaje invisible es una alternativa para ver el aprendizaje con otros ojos. Es aire fresco que creemos que debe circular por los pasillos de la educación. El afuera de la escuela ha logrado despertar tal diversidad de intereses, conexiones y combinaciones, que estamos seguros de que existe talento e inquietud de sobra para congregar parte de esa creatividad y pensar en una educación diferente. La idea de una mejor educación es un tema que a nadie deja indiferente y queremos aprovechar ese interés colectivo, intergeneracional y multicultural para discutir abiertamente al respecto.
6. Aprendizaje invisible es una invitación a plantear nuevos interrogantes en torno a la educación. “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” (frase atribuida a Mario Benedetti). Es justamente eso lo que busca el aprendizaje invisible: cambiar las preguntas.
El aprendizaje invisible es un diálogo abierto y provocativo, que busca repensar los límites temporales y espaciales que se han adoptado hasta ahora para entender la educación. A algunas personas les gusta llamarlo “pensar fuera de la caja”, nosotros preferimos olvidarnos de la caja por completo. En una época en que parecen redefinirse las nociones del espacio y del tiempo, tarde o temprano la educación tenía que entrar en este debate.
Resulta necesario ampliar las dimensiones del aprendizaje formal e informal, a fin de construir conexiones que permitan estrechar la relación entre ambos conceptos. Hoy es cada vez más común que observemos o experimentemos prácticas de aprendizaje formal en entornos informales, y al mismo tiempo que usemos en contextos formales medios antes considerados de carácter i-formal. Por otra parte, la idea de circunscribir la educación a un periodo preestablecido de años no guarda demasiada relación con las demandas del mundo actual. El aprendizaje permanente deja de ser algo que sólo está presente en los grandes discursos y resulta urgente ponerlo en marcha en todos los niveles y a todas las edades.
¿POR QUÉ APRENDIZAJE INVISIBLE?
Es posible plantear que lo invisible no es lo que no existe, sino aquello que no es posible observar. Por tanto, una característica distintiva de lo “invisible” es la imposibilidad de registrarlo con nuestros ojos. Eso que puede sonar profundamente metafórico es una de las características más sustantivas del conocimiento. Es decir, por una parte contamos con el conocimiento explícito, que es sencillo de codificar o verbalizar, e incluso observar en libros, bases de datos, manuales de programación, partituras musicales, etc.
Y por otra, está ese otro conocimiento, llamado tácito, que es personal o experiencial y que resulta mucho más complejo (sino imposible, en algunos casos) de exportar, sistematizar e incluso verbalizar.
Polanyi (1958) señala al respecto: “Sabemos más de lo que podemos decir”. Desde el punto de vista del docente podríamos añadir: “Enseñamos más de lo que podemos evaluar”; o bien, desde el del estudiante: “No todo aquello que se aprende es necesariamente re- conocido como aprendizaje dentro de la educación formal” (“currículo oculto”).
En cuanto a las herramientas utilizadas para apoyar el aprendizaje, mientras más ubicuo y diverso sea el uso de las tecnologías de información y comunicación, más probable es que se desarrollen nuevas habilidades y aprendizajes que resulten invisibles o ignorados por los tradicionales instrumentos de medición del conocimiento (cuestionarios, exámenes parametrizados, pruebas de selección múltiple, etc.).
Por último, mientras más valor se asigne al conocimiento a lo largo de la vida, menos probable será que podamos certificar todos nuestros aprendizajes con diplomas u otros documentos oficiales. Aunque ello los haga invisibles para los sistemas formales de educación, no lo son de ninguna manera para la vida profesional y social. No deja de ser curioso que el mundo económico, cultural y social requiera de conocimientos, habilidades y destrezas que muchas veces ni siquiera se enseñan dentro de los circuitos formales de la educación. Aquí preguntamos: ¿cómo son adquiridas esas habilidades críticas? Y los resultados nos llevan a reconocer que, aunque no se vean (ni se midan, ni se certifiquen), sabemos que esos aprendizajes existen y que son tremendamente valiosos.
¿QUÉ NO ES APRENDIZAJE INVISIBLE?
Aprendizaje invisible no es un manual, ni un directorio de buenas prácticas. Ni mucho menos se concibe como una teoría del aprendizaje que tiene ya todas las respuestas. Aprendizaje invisible no es un conjunto de instrucciones ni un manifiesto sobre cómo incorporar tecnología en el aula. Ni mucho menos pretende concebirse como una reflexión cerrada en la que no hay espacio para propuestas, contrapropuestas y por encima de todo para una transformación constante.
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